El Manchester United, más vulnerable que nunca

El momento en que los jugadores de fútbol se creen invencibles suele ser el lapso de mayor vulnerabilidad. El Manchester United entró en el mes de marzo como campeón de Inglaterra y Europa, y lo está acabando castigado por abultadas derrotas en las sucesivas jornadas de la Premier League. Su orden se ve traicionado por la indisciplina, su inexpugnable defensa plantea serias dudas y sus estrellas abandonan el campo sin pena ni gloria.
¿Estamos ante una implosión a mitad de temporada? Sus oponentes, como Liverpool y Barça, deben desear que sí. Perder 1-4 en casa contra los reds y después caer 2-0 frente al Fulham el sábado siguiente son indicios alentadores para todos los que aspiran a hacerse con los títulos del United.
Y lo que es peor, el Manchester está perdiendo la dignidad en las derrotas. En el partido con el Liverpool, el central serbio Vidic fue expulsado por juego sucio. Contra el Fulham, Paul Scholes y Wayne Rooney vieron la tarjeta roja.
Scholes utilizó sus dos manos para detener un cabezazo de Babby Zamora que iba a ser gol. Fue doblemente inútil, porque Danny Murphy marcó desde el punto de penalti y el Manchester tuvo que jugar más de dos tercios del partido con un hombre menos.
La responsabilidad recaía en los delanteros mundialmente famosos, que debían golpear de nuevo. Dimitar Berbatov, búlgaro que costó 32 millones de euros, estuvo ausente durante la primera mitad, y después se le vio cojear con una tobillera. Rooney, que le sustituyó en el segundo tiempo, se mostró más petulante que inspirado, llevando la tolerancia del árbitro Phil Dowd hasta al límite.
Dowd ya estaba teniendo problemas para mantener un respeto razonable de otra prima donna. Todos conocemos las maravillosas habilidades que tiene Cristiano Ronaldo en sus pies. Le hemos visto en este mismo césped del Fulham —el estadio Craven Cottage— ganar un partido que valía un campeonato con una galopada en solitario desde medio campo superando a toda la defensa.
Vimos al Manchester eliminar aquí al Fulham por 4-0 en la Copa de Inglaterra el día 7 de marzo. ¿Qué ha cambiado en poco menos de 15 días para que este equipo regio, repleto de estrellas jóvenes y brillantes, caiga derrotado por el Fulham, club con una técnica infinitamente más modesta?
Se rumorea que sir Alex Ferguson, entrenador del United desde 1986, ha vuelto a sufrir algunos de sus célebres ataques de cólera para arrancar la autocomplacencia de algunos de sus jóvenes arrogantes.









































