Ferguson ganó al Madrid la partida por Valencia

Una vez más, el Manchester United es el causante de un nuevo fracaso de la política deportiva del Real Madrid. El principal objetivo de Juande Ramos, el ecuatoriano Valencia, se cansó de esperar a que el club blanco presentara una oferta definitiva al Wigan y dio orden a su representante de que rompiera las negociaciones.
La aparición en escena de Alex Ferguson fue definitiva para que el jugador tomara esa decisión. El técnico escocés siempre ha tenido muy buena opinión del extremo suramericano, hasta tal punto que recomendó su fichaje a la familia Glazer, propietaria del United. Dicho y hecho. El Manchester presentó hace unos días una oferta formal de 20 millones de euros para llevarse a Valencia en este mismo mercado de invierno, cantidad que colmaba las aspiraciones del Wigan. Sin embargo, Steve Bruce, técnico de los Latics y primer gran capitán de la era Ferguson en el Manchester, frenó la salida inmediata del jugador al haberse desprendido ya de Wilson Palacios y Emile Heskey. A cambio, y mientras el Real Madrid mareaba la perdiz, el futbolista selló un preacuerdo para jugar con los ‘red devils’ a partir de la próxima temporada.
A partir de este momento comenzó a fraguarse otro ridículo de la dirección deportiva del Real Madrid. Pedja Mijatovic siguió defendiendo la opción de Valencia ante el nuevo presidente, Vicente Boluda, reflejando un absoluto desconocimiento de la situación. El montenegrino, ante la imposibilidad de pagar el precio fijado por el Wigan, solicitó la cesión del futbolista y se encontró con la negativa tanto del club inglés como del propio jugador ecuatoriano, que ya se habían comprometido con el Manchester united.
De esta manera, Alex Ferguson obtuvo una doble victoria sobre la entidad madridista. Por un lado, le volvía a ganar la partida tras abortar la marcha de Cristiano Ronaldo el pasado verano y, por otro, se aseguraba que un futbolista que aún no es de su propiedad rechazara jugar con el equipo blanco.
De todos modo, en Inglaterra se especulaba con que la única intención de Ferguson era la de asegurarse para la próxima campaña un relevo de Cristiano Ronaldo. El técnico escocés sospecha que ya no podrá retener por más tiempo al portugués y ha querido anticiparse a los acontecimientos asegurándose el fichaje de un futbolista que, en su opinión, podrá cubrir con garantías la salida de Ronaldo.









































